19 de Febrero de 2010. Puerto Príncipe,
Haití.
Los días en Leogane pasan
deprisa. Esta zona ha sido una de las más devastadas con Puerto Príncipe, por
el terremoto.
El campamento que estamos
montando para
Antes de montar las tiendas,
Gonzalo Pérez del Castillo con dieciséis personas entre jóvenes del orfanato y
labradores allanan con azadas, bajo un sol de justicia, todo el terreno. Ángel Sevillano,
Roberto Bécares y yo montamos una de las tiendas modulares grandes, cedidas por
el Ejercito Español.
Después ayudamos a Sevillano a
montar uno de los depósitos de agua de 10.000 Litros cada uno cedidos por el
Canal Voluntarios del Canal de Isabel II.
El atardecer da un respiro, y el
calor sofocante amaina un poco.
Todo el mundo esta contento,
preparan su cena en grandes fuegos alimentados por carbón vegetal que es el
único combustible para la mayor parte de la gente en Haití.
Intercambiamos su comida de
arroz con nuestras raciones de combate españolas.
Pote Gallego, calamares en su
tinta, y dulce de albaricoque hacen las delicias de nuestros compañeros de
jornada Haitianos.
Las noches son frías en este
sitio, al no haber energía eléctrica en la capital ni en ninguna ciudad
afectada por el terremoto, se puede ver el cielo como en un barco en mitad del
Atlántico.
En este sitio se nos ha olvidado
por unas horas el desastre desolador que ha segado tantas vidas de este sufrido
Haití.
Los haitianos con nosotros
siguen trabajando al día siguiente. Hay que hacer los cuartos de baño, las
duchas y un sitio para cocinar.
Con Ángel Sevillano que es
Bombero de
Los bomberos Alemanes abastecen
de agua potable, junto con bomberos franceses, Ejercito Canadiense y Cruz Roja
a toda la zona de Leogane.
Nuestra idea es instalar una
bomba y una depuradora propia en el pozo del campamento y de esta manera ser
autosuficientes.
Juan Burgos de Canal Voluntarios
y compañero de Madrid Rumbo al Sur vendrá a instalarlo en fechas próximas. De
momento los alemanes nos aseguran diez mil litros todas las semanas y con esto tenemos más que suficiente para
empezar.
Ya solo falta las dos tiendas
modulares donadas por Ejército Español, que llegan mañana a Santo Domingo en
otro vuelo de Air Europa.
Volvemos a Puerto Príncipe, vemos las ruinas de la casa de una familia
Haitiana, donde Annika Koll directora de la Unidad de Emergencias de la
Comunidad de Madrid (Ericam), estuvo en
las 48 horas posteriores al seísmo rescatando personas atrapadas por los
escombros. Y pudo salvar a un niño pequeño con vida entre los cascotes.
Su familia lo había perdido
todo, un hermano del niño, tíos y parientes, todos muertos. Solo quedaban él y
sus padres, sin nada más que sus pobres ropas destrozadas.
Annika Koll pidió a Ángel Sevillano
que lo localizásemos. Tuvimos suerte.
Debajo del estadio de football,
cuando la carretera sale hacia les Cayes lo encontramos, emocionado y da las gracias por todo lo que hicieron
por él.
Nos cuenta que duerme en la
calle, pero que da gracias a Dios por estar vivo.
Les damos una tienda de campaña y
algunas cosas que les facilitaran un poco el día a día.
Seguirán en contacto, Ángel Sevillano
se lo cuenta a Annika Koll por teléfono que se emociona.
Dejamos Puerto Príncipe rumbo a
Santo Domingo, este es el noveno viaje desde Haití.
Nuestro amigo Luís José Valdés
recogió en el aeropuerto las dos últimas tiendas del ejército.
Las recogemos, pasamos por los
Redentoristas y cargamos hasta los topes con medicinas donadas por la
asociación Ayuda al Tercer Mundo que envían desde Pamplona, los 500 pares de zapatos
del Naturalista y ponemos otra vez rumbo a la frontera Haitiana.
El paso de tiempo se nota en
esta Capital de Santo Domingo.
Ya en nada se parece a la ciudad
que conocimos el año 1992, era una antigua ciudad, sin metro, sin autopistas
modernas, con una zona colonial desvencijada pero con un encanto inigualable.
Ahora todo esta más limpio y ordenado pero ese
espíritu antiguo y mágico se ha perdido un poco.
Las músicas, me acuerdo, eran
salsas y merengues cantaban amores desesperados,
las canciones de amargue
hablaban de las vidas que se perdían en el estrecho de
Juan Luis Guerra hablaba de las
colas en los” visados para un sueño” o Tito Rojas de que nada es eterno en el
mundo o
Hoy suenan Raps horribles con
temas vulgares.
El Sapo nos atormenta por
Puede ser que sea yo el que haya
cambiado, pero definitivamente me gusta mas lo de antes.
Ya en
Pese al caos logramos pasar
antes de que cierren. Cierran la frontera a las 6 de la tarde cuando cae el
sol.
Legamos ya de noche a nuestra
casa en Haití, en Puerto Príncipe, el centro de las Hijas de la Caridad de San
Vicente de Paúl.
Sor Pilar Pascual Mendívil, Sor
Aparecida y sus compañeras han sido unos Ángeles con nosotros. Y lo que es más
importante. Son un ejemplo vivo de una verdadera cooperación con los menos
Favorecidos.
Por la mañana reparten los
zapatos del Naturalista, las medicinas y los materiales de Ayuda al Tercer
Mundo del Arzobispado de Pamplona.
También las muletas donadas por
Pedro Arranz Profesor de Astronomía de Madrid Rumbo al Sur y de las sillas de
ruedas donadas por la asociación ELA contra
Nos despedimos con mucha pena y
les prometemos seguir en contacto.
Llegamos a Leogane de madrugada,
descargamos una de las tiendas Modulares, con los chicos y jóvenes del orfanato
comenzamos a montarla. Con esta tienda el campamento tiene una capacidad para
casi más de un mínimo de 300 personas y un máximo de 500.
Todavía tenemos que hacer 400 kilómetros
para llevar la ultima tienda al centro medico de les Cayes en la costa sur.
Donde
El viaje es agotador pero precioso. El mar Caribe aparece
entre enormes palmeras y selva. Las velas latinas muy lejos de la costa nos
indican una mar en calma.
Legamos al centro medico del
Sagrado Corazón bajamos rápidamente la tienda.
Las Tumbas enormes contrastan
con las pequeñas chozas de tejado de palma, cada casa tiene cerca a sus
muertos, estos tienen que ser cuidados, tienen que vivir con los vivos, es una
obligación de estos cuidarlos. El fuerte animismo, que como en África todavía
es parte fundamental de la cultura Haitiana, es primordial para poder entender
como vive este pueblo.
La vuelta es matadora. Legamos
al campamento de Leogane muy tarde.
Nos derrumbamos en el suelo y
dormimos profundamente. Se confunden sueños con realidades de estos intensos
días. Recordaré siempre el paisaje entre ruinas del Hotel Ville Creolé donde se
reúnen casi todos los corresponsales de prensa. Un hotel que quedo casi destruido,
pero donde nos dejaban dormir en el suelo de la piscina y de vez en cuando nos vendían
a precio de oro unas hamburguesas y cerveza Prestige. A cambio había conexión a
Internet y luz que producía un generador de gasoil en un decorado que parecía sacado de una
novela de Hemingway.
En este hotel derruido, José
Luis Cuesta, fotógrafo de Madrid Rumbo al Sur se encontró a un fotógrafo de Puerto
Rico y a muchos otros reporteros que retransmitían cada día todo lo que iba
pasando. Alguna noche compartimos con
ellos Internet para poder enviar fotos y crónicas.
No ha amanecido todavía pero no
me puedo volver a dormir. Las imágenes duras que hemos visto y las historias dramáticas
de las que hemos sido testigos nos anudan el alma.
Ya de vuelta hacia la frontera
un autobús haitiano tiene dibujado un Imagen de
“a pesar del sufrimiento que
para nosotros puede ser incomprensible a veces, Jesucristo proclamo una
religión de perdón, de caridad de amor y de esperanza…”
“esa es la verdadera fuerza de este pueblo…”
Telmo
Aldaz de la Quadra-Salcedo.
Director
de Madrid Rumbo al Sur.