MADRID RUMBO AL SUR. DIARIO DE EXPEDICIÓN.
31 AGOSTO. DIA 16: Llegamos al desierto
Si hoy es martes, esto el Sahara. Ya llevamos más de la mitad del viaje Madrid Rumbo al Sur y los días y los destinos se confunden. Es curioso, las jornadas son larguísimas, pero su suma es muy corta. No parece que hayan pasado ya más de dos semanas desde que salimos de Madrid. Las medinas del norte marroquí y las kashbas del Atlas se mezclan en la memoria. Sin embargo, hoy será difícil de olvidar: por fin pisamos el desierto.
El conductor del jeep que lleva a los chicos se llama Mohammed, pero Nacho, Alex, Borja, Enrique y Pablo le llaman Moja. A bordo de un ejército de 4x4 con conductores locales el grupo ingresa en el desierto en una carrera alocada entre las dunas. “¿Cómo haces para no perderte?”, le preguntan. “Soy un chico del desierto, yo me perdería sólo en una ciudad como Madrid”, contesta Moja. Conducir por una pista de arena tiene su truco. El coche pierde la dirección sobre las dunas y Moja gira el volante de un lado a otro para rectificar y controlar el rumbo. Jaleado por los chavales pisa el acelerador y se sale de la pista para pillar baches celebrados con gritos de alegría y nervios. A todo trapo, la caravana se dispersa y se vuelve a unir en una divertida polvareda de velocidad y calor. “¡Es el mejor viaje en coche de mi vida!”, dice un chico. “¡Nunca olvidaré esta puesta de sol!”, exclama otro cuando atardece en el horizonte de polvo.
De noche llegamos al campamento en las dunas de Chegaga. Dos jaimas rodeadas de arena y un cielo inmenso. Una hoguera, unos bongos y ya tenemos la fiesta desértica montada. Sobre el camión de los bomberos se cuelga una lona que sirve para proyectar la mítica Lawrence de Arabia de David Lean. El desierto de la pantalla se funde con el del Sahara. Una imagen más que echar a la mochila, ya tan cargada a toda prisa de recuerdos. El día acaba con una clase de astronomía sobre una duna de la que sale un “¡oh!” generalizado cuando un meteorito muy brillante y duradero cruza el cielo y se divide en varios trozos. Su nombre técnico es “bólido”.
Patricia Reyes
Cronista Oficial MRS 2010