Crónica 30 de Agosto:

 

Querido saco de 5º C confortable, por fin me sirves para algo. ¡Colega que noche más fría! Con la charla de Malamine a las tantas de la madrugada, no sentía apenas las piernas, y con la película ya desistí. Y a los sacos a dormir con unos cuantos más.

 

Al despertar esta mañana, fuimos capaces de contemplar y quedarnos asombrados con el lugar en el que estábamos: el lago Isli, rodeado de montañas. Típico deporte matutino y un gran desayuno, ¡con nocilla y bizcochos! La mejor comida del día sin duda. Un baño en el lago a pesar del frío, al salir te quedabas como nuevo. Y comenzamos una pequeña marcha de cinco kilómetros hacia un poblado cercano rodeado de un paisaje montañesco con un riachuelo y un suelo muy árido.

 

Volvimos del pueblo subidos en los coches, apurando todos los huecos, y al llegar al campamento batida de recogida y subidos en las “cutronetas”, esas furgonetas con asientos malamente colocados, viejas, pequeñas y con muchos de nosotros compactados dentro de ellas. Aunque la mayoría de los conductores permitían que la gente viajara en la vaca de la furgoneta, el nuestro no. Así toda la tarde recorriendo el Atlas, o eso creo, ya que todos estamos un poco perdidos respecto a donde vamos y donde estamos.

 

A las ocho de la tarde, llegamos a las Gargantas del Todra, un sitio alucinante con paredes de setenta metros a cada lado. Ese era el lugar donde nos esperaban los buses que acabamos de coger y no sabemos a donde vamos ni cuanto tiempo tardaremos. Buenas noches, desde algún lugar de Marruecos.

 

Mario Espinosa Mateo

Expedicionario MRS 2010