MADRID RUMBO AL SUR. DIARIO DE EXPEDICIÓN.
28 AGOSTO. DIA
13: Trekking en la garganta
El suelo del campamento de Tattaoiune no es el mejor para hacer aerobic, pero los expedicionarios de Rumbo al Sur le ponen ganas. La novedad. Hoy tres chicas, Rosa, Claudia y Sandra, se han ofrecido para dar la clase de deporte con la que cada día Pablo Martos, jefe de monitores, despereza a los chavales a eso de las seis de la mañana. “¡Marcha, marcha, cha, cha, cha!”, gritan las chicas sobre el suelo sembrado de pedruscos.
La
actividad física es una parte fundamental de la aventura. Especialmente hoy,
ecuador del viaje, porque toca día de marcha. El grupo parte caminando hacia el
Circo de Jaffar, una pista que serpentea las
estribaciones del Yébel Ayachi,
la montaña más alta del Gran Atlas oriental (
Recorremos olivares y campos de paja, nos cruzamos con un rebaño de camellos y con alguna aldea bereber donde un puñado de familias viven en condiciones extremas (parece increíble con este sol, pero en invierno todo esto es nieve). Los niños bereber salen de sus casas de adobe a saludar, saltando ágiles entre las piedras con sus escasas chanclas.
Tras horas en ruta y comida en el corazón del circo de Jaffar -ombligo del mundo- comienza la marcha en sí. El grupo se adentra en la garganta de un río. Los tremendos cortados de la lengua de agua todavía tienen marcas de barro, pero todo el cauce está seco. La caminata de tres horas es una belleza, un paisaje duro e impactante en el que, a parte de las pocas familias que viven en lo profundo de la garganta, sólo nos cruzamos con una turista que viaja sola con dos guías. El nuestro se llama Hammud y tiene una vaca, dos mulas, dos perros y ocho hijos.
Exhaustos tras el trekking y el viaje sobre los coches (aquí se viaja más encima que dentro y el viento en la cara cansa) llegamos a una kasbah donde nos reciben con bailes tradicionales. Y lo mejor: pollo asado con aceitunas.
Y mientras tanto: En el campamento, donde se han quedado un puñado de personas, ha habido una tormenta de viento. Cuando regresamos a media noche, el descampado está plantado de tiendas del revés (su interior, una batidora), mochilas dispersas, calcetines perdidos y camisetas huérfanas. Los chicos buscan su saco y se echan a dormir. Mañana con luz y sin tanto cansancio, habrá tiempo de recoger. Lección de supervivencia: lo primero es lo primero.
Patricia Reyes
Cronista Oficial MRS 2010