Crónica 27 de Agosto:

 

Llegamos bien avanzada la noche al poblado de Tattiouine. Nos recibieron las hermanas Montse y Josefina, Misioneras Franciscanas de María, que venían esperándonos ya desde hace horas. Dormimos teniendo la misma piedra como alfombra, pues estábamos a más de dos mil metros de altitud.

 

Al ver pasar esta mañana temprano a las dos hermanas que venían a visitarnos, no pudimos resistir la tentación de escribir estas líneas como testimonio de su presencia en un lugar tan hostil. Parecían bien de salud y eso que habían renunciado a todo: España, la modernidad, la familia, las comodidades y hasta lo superfluo, para venir a instalarse en este lugar, paso de las diferentes caravanas nómadas, donde llevan cuarenta años ayudando a gente a la que le falta de todo, sin esperar nada a cambio, movidas por la fe, el amor por el prójimo.

 

Su labor no estriba en la predicación ni en los sermones, si no que ofrecen su misma vida de total dedicación al otro como ejemplo. Pensamos que esta máxima entrega, este don de sí mismas en beneficio ajeno se merecen toda la admiración y el respeto del mundo. Resulta que son ellas mismas las que dan las gracias por encontrarse en este lugar tan inhóspito a la vez que de gran belleza que les permite llevar a cabo su labor de entrega hacia los demás.

 

Lo cual haciendo de su trabajo una muestra de humanidad y humildad, una “lección de vida”.

 

Malamine Gaye, Profesor de Historia.

Pedro Arranz, Profesor de Astronomía.

MRS-2010