MADRID RUMBO AL SUR. DIARIO DE EXPEDICIÓN.
26 AGOSTO. DIA 11:
La haima y la luna
Hay un lugar llamado Imadrid que no se parece nada a la ciudad con la que comparte origen su nombre árabe. Es un pueblo diminuto en un secarral del Atlas con unas pocas kashbah pequeñas y una curiosas cuevas a las que se accede por escaleras. En ellas vivían en ellas los bereberes, hoy sirven como graneros.
Hay un palmeral en Tinerhir que siempre sirvió de oasis a sus habitantes. A la sombra de sus olivos altísimos miran el escaso río y observan divertidos a los visitantes que extienden alfombras para hacer un picnic. Extraña comida empaquetada y aceitunas de toda la vida.
Hay una luna sobre el pantano Hassan Addakhil que se refleja casi redonda. Cuesta creer que sea la misma luna que asoma en las ciudades, ilumina un paisaje alucinado de barro amarillo, montañas azules y ocasos de foto. A la luna se le cruza una nube en plan Buñuel, aunque dentro del autobús a cuya ventanilla se asoma 100 niños dormitan ante una de Julia Roberts.
Hay una caminata de Midelt a Tatiouine. 13 kilometros, una hora cuarenta, a las doce de la noche. Serpentea por el Atlas Medio entre casas de adobe, cortados y la nada. La patean 100 expedicionarios para llegar a otro secarral milenario de montaña donde les esperan tres haimas y 100 raciones de sopa harira, dátiles y manzanas.
Hoy este trozo árido de África se parece más que nunca a Madrid.
Patricia Reyes
Cronista Oficial MRS 2010