Crónica 26 de Agosto:

 

Nuevo día, nuevas aventuras. La noche del 25 nos alojamos en una Kasbah, pavimentación de adobe con barro y paja. Poco tardamos en acostarnos, al igual que en levantarnos a primerísima hora de la mañana, “preparados” para hacer deporte. Mientras nos despertábamos nuestros ojos no paraban de observar la maravillosa estructura en la que nos encontrábamos y que por la noche no pudimos apreciar debido a la oscuridad.

 

Los alrededores de la Kasbah no tenían nada que envidiar. Una imponente cuenca seca cercana al edificio dominaba el paisaje, así como un palmeral que se encontraba en los límites de este. Después de una marcha de media hora por la zona (hago un inciso para decir que nos estábamos muriendo de calor mientras corríamos, se nota que el desierto está cerca) hemos desayunado y visitado la Kasbah guiados por uno de sus herederos. Y así hemos pasado la mañana: charlando, conociendo, estrechando así más lazos de amistad que se estarán creando en la expedición.

 

Había pasado el mediodía cuando nos hemos subido a los autobuses rumbo a quién sabe donde y digo esto porque tenemos la costumbre de crear rumores. Durante la mañana he podido escuchar que si vamos a orillas de un lago, que si cerca de un río, que si no vamos a ver agua en días. Así que los 100 jóvenes hemos optado por dejarnos llevar pues todo lugar debe ser bueno si vamos a estar cerca del desierto. Las horas pasan lentas en el autobús y poco a poco el paisaje cambiaba a uno cada vez más pobre en vegetación, pero no por ello menos apasionante.

 

Por fin llegamos. La noche ya había nacido en Marruecos y los aventureros salíamos más dormidos que despiertos de los buses. La luz de la luna llena iluminaba con luz tenue un paisaje plano, de vegetación escasa… un paisaje que podría haber sido catalogado de “muerto” si no hubiese sido por la actividad que se estaba haciendo en la zona. Cargados con las mochilas y con los indicadores de los monitores nos hemos puesto en marcha hasta parar a pocos kilómetros, donde se ha montado un campamento.

 

Poco a poco loas voces del campamento se apagan. Los que no están durmiendo se están preparando para ello y reina una atmósfera de actividad. Pero durará poco. Dentro de pocas horas nos volveremos a poner en marcha para continuar nuestra historia.

 

Rafa Valverde

Expedicionario MRS 2010