Crónica 26 de Agosto:

 

He decidido escribir hoy porque después de once días soy capaz de plasmar mis sentimientos; y para que mentir, parece que el viaje está pasando en un abrir y cerrar de ojos y no tengo tiempo.

 

Ahora estamos en el autobús y de fondo hay gente cantando y tocando la guitarra, otros duermen con la boca abierta y muchos juegan al mus con entusiasmo.

 

Estoy viendo con mis propios ojos, y sin que ninguna televisión me lo enseñe, la realidad de las calles. Me estoy encontrando con gente que me mira con gran extrañeza de arriba abajo; yo también tenía puestas unas gafas de prejuicios, ideas e imaginaciones y creo que ya no las necesito ni las voy a volver a necesitar.

 

Hoy hemos dormido en la Kashba de Ameridil. Ha sido sorprendente, como lo es cada uno de los días. Aunque en algunos momentos tengo saturación de información, llega la noche y la clase de astronomía y puedo encajar todo lo que he vivido en esas 24 horas.

 

Duermo poco, pero a cambio me lleno de alegría con cualquier chorrada que en Madrid nunca había encontrado, y cada vez vuelvo a aprender.

 

¿Mañana que haremos? Lo único que sé es que el rumbo es más al sur.

 

Ana Sancha

Expedicionaria MRS 2010