MADRID RUMBO AL SUR. DIARIO DE EXPEDICIÓN.

 

24 AGOSTO. DIA 9: En casa del embajador…

 

            En la misma sala en la que Rubalcaba dio su rueda de prensa del lunes, el embajador de España en Marruecos, Luis Planas, recibió el martes a los chicos de Madrid Rumbo al Sur.   “¿Qué qué hacemos en la embajada?”, se preguntó el diplomático, “somos una especie de minigobierno que representa a España”. Aunque no tan ‘mini’ ya que la de Marruecos es la segunda embajada española en tamaño tras Washington: 250 empleados, 35 altos funcionarios, siete consulados, seis Institutos Cervantes… “Somos países muy distintos por cultura y religión, pero al mismo tiempo somos países muy próximos”, explicó el embajador saliente (se va a Bruselas). Durante su cargo (2004 – 2010) los españoles que visitan Marruecos han pasado de 300.000 a 650.000 al año: “Un ejemplo de cómo se han ido limando las distancias que había en la visión del otro”.

            Al terminar la charla un par de de expedicionarios de Rumbo al Sur se acercaron al embajador para freírle a preguntas. José Juan Martín Quesada, que quiere ser diplomático, y Carmen González, que empezará en septiembre Ciencias Políticas, tuvieron la misma inquietud, ¿qué hay de los reciente roces con Melilla? “Si hubo alguna nubecilla se ha disuelto, hemos pasado página”, defendió el embajador. “¿Pero no son estos enfrentamientos algo periódico?”, repreguntaron los chicos. “Cuando uno se pone en pensar en lo que tenemos entre manos… cada año el paso del estrecho supone la mayor migración del mundo tras la peregrinación a la Meca… ¿Qué si no hay problemas en las relaciones? Por supuesto, dónde no”, explicó Plana, “sin embargo vuestra presencia es una muestra de las ganas que tenemos los españoles de conocer este país”. “¿Cómo es el día a día de un embajador?”, cambiaron de tema los ante la astucia diplomática. “Muchas reuniones, visitas, acuerdos… todo lo que os podáis imaginar y se cuenta y luego todo lo que os podéis imaginar y no se cuenta”, dijo el embajador con un guiño.

            Al final de una mañana de conferencias de la Agencia Española de Cooperación Internacional, los expedicionarios almorzaron en la embajada. Como Rubalcaba, aunque ellos lo hicieron en el aparcamiento y a base de bocatas de salchichón.

 

Apunte nocturno: La plaza Jeema El Fna de Marrakech es un lugar muy loco donde uno puede empezar cenando unos pinchitos morunos y acabar alquilando todas las calesas de la ciudad para que 100 niños paseen bajo la luna mora.

 

           

Patricia Reyes

Cronista Oficial MRS 2010