Crónica 24 Agosto:

 

 

Cuando los expedicionarios visitamos algún proyecto de cooperación tenemos que ver día a día a personas con pocos recursos y espero que sea normal sentirse como yo, como alguien que observa, violenta. Sé que estas imágenes son necesarias de ver para poder  sensibilizarte, porque son estas cosas las que no se hacen por diversión, que no lo hacemos como paseo turístico y es verdad que viendo esto crees en la realidad de Marruecos, de la zona no comercial del país. El hospital de Rabat fue un buen ejemplo. Quizá por ignorancia me sentí ofendida por la visita, es cuestión de comprender que es un sacrificio que tenemos que hacer. Unas punzadas en el estómago más que guardaremos y reviviremos cada vez que lo recordemos. Ahora definiría el hospital como un claro ejemplo de entrega y superación de los responsables de un proyecto. De cómo las ganas de ayudar junto con un fuerte apoyo económico y social y el entusiasmo adecuado hacen que una empresa de este tipo se convierta en un éxito. Dar atención gratuita a personas que lo necesitan y que no les es concedida me parece algo extraordinario.

 

Al caer la noche, el cielo se tiñó de colores junto con las telas de los tejidos tradicionales marroquíes. Un rostro tapado por ropas y vergüenza emitió una voz tembladora femenina que relataba la violación de un hombre y luego de un familiar. Cada palabra de esa confesión se clavaba en el corazón de cada expedicionario, eso si que es ser valiente. Eso si que es juntar el valor, tragarse las lágrimas y la indignación para ayudar a personas en su misma situación a salir a delante. Puede que poco a poco la balanza del ideal de igualdad y justicia se vaya equilibrando, puede que poco a poco estemos añadiendo peso al lado desfavorecido. Eso lo llaman cooperación y esperanza: hambre de justicia.

 

Al amanecer, los rayos bañan la escuela bilingüe en la llevábamos instalados dos días. Bostezos. Legañas. Respiración agitada y sudor por el deporte. Risas. Duchas. Más risas, cereales, mermelada o miel. Finalmente, las botas curtidas del Naturalista se adentraban en la Embajada española de Marruecos. El delicioso té caliente junto con los melosos dulces que nos sirvieron en la recepción, eran bienvenidos por el estómago de los rumberos. Tras una puesta en situación por parte de expertos de Marruecos y la muestra de los ámbitos de acción que abarcan los proyectos, nos esperan largas horas de viaje. Rumbo al Sur, rumbo a Marrakech.

 

Rosa María Collado

Expedicionaria MRS 2010