Crónica 22 Agosto:

 

Hoy, pese a haber dormido poco, he tenido un buen despertar, y todo porque, en lugar de habernos despertado a voces como de costumbre, nos ha despertado el profesor de música con los timbales, lo cual es bastante más agradable. Aún así, como cada mañana, nos toca deporte.

 

Después de recoger todas nuestras cosas, nos fuimos a visitar un proyecto de Fez y de camino, pasamos por un mercado. Definitivamente, es otro mundo. Los puestos en la calle, entre los que es difícil andar, están repletos de alimentos y de un olor inconfundible y nuevo, que penetra por tus fosas nasales hasta incrustarse en tu cerebro, y que es producto de la mezcla de fuertes especias, pescado, calor y burros que cruzan la calle. Una experiencia única al fin y al cabo.

 

Después de ver el proyecto, fuimos a visitar la Medina, algo bastante diferente también. La Medina de Fez es un colosal laberinto de callejones en los que es más que fácil perderse y que contienen miles de personas de todo tipo, especialmente, vendedores de pulseras y carteras. Andar por ella es una odisea, ya que debes estar constantemente moviéndote, ya sea para esquivar un asno, evitar pisar a uno de los muchos niños que la habitan o huir de los agotadores vendedores.

    

Finalmente, hemos estado en las ruinas romanas de Volubilis, que son los restos de lo que fue la capital de la provincia romana de la Mauritania Tingitana. Es algo que me ha sorprendido escuchar, pues es el mayor yacimiento arqueológico de todo Marruecos: cuarenta y cuatro hectáreas de casas y mosaicos en ruinas, basílica, arco del triunfo…

Y sin embargo, no tiene la protección adecuada y puedes andar por las casas deteriorándolas o apoyarte en las columnas, cosas impensables en España.

 

Creo que coincido con los demás cuando digo que hoy ha sido un día muy intenso y completo, así que desde el autobús camino a Rabat, mando un saludo a todos los que lean esto.

 

Luis Marcos

Crónica Expedicionario MRS 2010