MADRID RUMBO AL SUR. DIARIO DE EXPEDICIÓN.

 

21 AGOSTO. DIA 5: Boda en Fez

 

Hemos “casado” a seis niños. Tranquilidad, no fue para liberar asientos en el autobús y tocar a más raciones de rancho, aunque no es mala idea... Los invitados marroquíes de esta boda musulmana bailan en círculos con las manos sobre la cabeza. Los nuestros se menean a lo loco improvisando pasos medio de ¡Fama A Bailar! versión bereber.

Los novios llevan camisola verde y bombachos blancos. Parecían auténticos maridos autóctonos, sólo les falla el nombre: Nacho, Mario y Rodrigo. Están “flipando” y eso que no son los protagonistas del cotarro.

A las tres reinas moras de la noche las están coronando en una habitación que parece una sauna (hoy en Fez han pasado de los 40 grados). Dos nagafas, las mujeres vestidas de verde que se encargan de vestir a las novias en las bodas, les cardan el pelo en altos moños, las maquillan con largos rabillos y las llenan de bisutería. Olivia va de blanco, Teresa de azul y Pati de verde. “¡Me caso sin ducharme, olé!”, dice esta última, que como los 100 españoles de la boda lleva más de ocho horas en un autobús. A quién le importa, están preciosas. Aguantan como santas la manga larga y la cola de sus vestidos de boda y dan gracias por no tener que cambiarse siete veces de traje como las musulmanas que se casan de verdad. Poco importa que la boda sea una ficción, las tres novias están emocionadísimas. “¡Me lo había imaginado muchas veces pero nunca rojo!”, dice Pati sobre su vestido. Algunas joyas de la sala prenupcial: “¿Y si salen estas fotos en el Hola?”, “¡En Majadahonda no se lo van a creer!”, “¡Vamos a triunfar en el Tuenti!”.

Como tres novias gitanas, con mucho oro y mucha purpurina en la cara las chicas se dirigen al altar del brazo de unos esposos a los que apenas conoces. Les sientan juntos en un sofá con dosel blanco rollo Las Vegas. “Dame la mano, cariño”, dice una de las chicas tan saladas a uno de los chicos más pasmados. Lo que viene después es un banquete de lars boda­– con baile loco hasta tarde, henna y harira, tambores y pasteles. Pero nada de noche de bodas.

 

           

Patricia Reyes

Cronista Oficial MRS 2010