Crónica 21 de Agosto.

 

Después de una noche más de dormir lo justito, un despertar confuso y rápido cogiendo las deportivas casi de manera inconsciente. Aún nos cuesta pero cada vez somos más veloces, ya casi nadie le regañan por ser el ultimo… casi.

Carrera, ejercicios…mejor no hablar más de esto.

 

Mucho más interesante nuestro segundo bañito mañanero en la preciosa y casi caribeña Cala Iris, cerca de la playa de Alhucemas. Esta explanada de tierra se ha convertido en algo parecido a una casa. Hemos dormido aquí dos veces, es todo lo que necesitamos ahora para que algo nos parezca un hogar. Eso sí, si tengo que elegir un lugar para que sea mi hogar ese sin duda es nuestros autocar. Entre este revoltijo de asientos y expedicionarios vivimos y compartimos de verdad el tiempo. Hoy me he dado cuenta en este más que largo trayecto hacia Fez, con su mil y una paradas en mitad de cualquier parte (el pueblo de Casita o de Taza).

 

Me he dado cuenta mientras cantábamos todos apiñados en el pasillo al mirar la cara sonriente de mis compañeros de que les conozco, de que ya son parte de mí, de mi vida. En estos cinco intensos días hemos conseguido calor los unos de los otros. Sonará cursi pero es la pura verdad.  Las bromas, las risas, las confidencias y hasta los momentos de cariño se suceden.

 

Ya entrada la noche después de un millón de horas, salimos del autobús y empieza la magia. Nos reciben con música, preciosa por cierto, y no podemos cerrar la boca de asombro. Seguimos andando y llegamos al paraíso: césped verde, una piscina, una carpa y lo mejor de todo las mesas de boda repletas de comida para nosotros. ¡Vamos a cenar en una mesa y con cubiertos! Aunque nosotros y nuestro asquerosillo aspecto no peguemos mucho.

La noche continua y conocemos a Nadia que nos da una charla cargada de emoción sobre su trabajo con las mujeres maltratadas o discriminadas tanto en España como en Marruecos. Pero aún quedan más sorpresas, un bodorrio al más puro estilo de Fez, por todo lo alto. Nuestros compañeros se casan, mientras nosotros comemos dulces árabes, bebemos deliciosos tes y sobre todo bailamos durante horas. Y por último, lo mejor de la jornada, atención, ¡nuestro primerísimo baño de agua dulce!. Agua que, por supuesto, hemos aprovechado al máximo.

 

En definitiva, hoy ha sido un día muy, pero que muy completito.

 

 

Belén Fernández del Rincón

Expedicionaria MRS 2010