MADRID RUMBO AL SUR. DIARIO DE EXPEDICIÓN.
16 AGOSTO. DIA 1:
De
La cita fue en el kilómetro 0. En
plena puerta del Sol 100 chavales embarcaron ayer en la aventura Madrid Rumbo
al Sur. Por delante tienen un viaje solidario de 25 días por todo Marruecos.
Casi
En Sol estaban todas las letras del alfabeto, de Abad, Enrique a Zabala, Clara. En total, 57 chicas y 43 chicos. Y el doble de padres y madres despidiéndoles. “Estamos muertos de envidia”, decía Ángel a su hijo Daniel Vicente, recordando que con su edad, 17, él también tuvo su aventura: llegar en autostop a Ceuta. “No te hagas el valiente y no pienses en nosotros, vívelo a tope”, le aconsejaba su madre María. “¡Va a ser el verano de tu vida!”, le decía otra María a su hijo Alejandro Delgado, “ayuda en todo lo que puedas”. Entre los que despedían había mucha alegría y también alguna inquietud. “Estoy muy contento por ella, pero me da un poco de miedo…”, decía Álvaro, uno de los pocos novios que se acercaron a la plaza. Casi un mes le parecía mucho tiempo alejado de su Violeta, pero le ha dejado cuatro fotos y dos pulseras para que no se olvide de que la quiere mucho. Leticia, madre de Martín Hurtado, admitía que estaba “un poquito preocupada”: “Pero es una ocasión irrepetible”. “Cuando vas de vacaciones normales no puedes ver el tipo de proyectos que vamos a ver nosotros”, replicaba su hijo con espíritu solidario. Los consejos paterno filiales se repetían por toda la plaza: sé respetuoso, ten cuidado, pásalo bien, aprende mucho, protégete del sol… ¡Diviértete, por favor!, le decía un padre a su hija. Que síiiiii, le respondía ella con un mohín adolescente.
Para asegurarse de todo ello hay 41 adultos en la expedición: seis bomberos (y su camión rojo), una médico, nueve monitores, profesores de historia africana y arqueología, un cocinero… Por haber, hay hasta un piloto de paramotor que planeará sobre el grupo para tomar imágenes aéreas del viaje. Aunque, “lo más bonito es ver cómo los chavales cambian”, dice Marta Mendoza, monitora con tres expediciones de Madrid Rumbo al Sur a sus espaldas. “Cada viaje es diferente, pero a todos les cala la visión de otro mundo”. “Ahora están pez”, apuntaba el ex – expedicionario Andrés Barragán, que hizo Madrid Rumbo al Sur hace dos años. “En los próximos días van a aprender a viajar y a convivir, a quitarse muchos prejuicios y a no ser pesados. Cada uno lo vivirá a su manera, pero todos volverán cambiados”.
“Aprender sobre África, pasármelo bien y conocer gente”, tres expedicionarios, Martín Nuñez, Marina Saíz y Pablo Peregrín comparten ilusiones antes de subir al autobús que será su casa durante las próximas semanas. Sus miedos difieren más: estar incomunicados (ay, la generación Tuenti), el calor y la “cagalera”.
“Os quiero felicitar
porque es más fácil querer pasar el verano en la playa que en este viaje donde
vais a dormir poco y a pasar hambre en algunos momentos”, bromeó en su
despedida del grupo Percival Manglano, director
general de Cooperación de
Patricia Reyes
Cronista Oficial MRS