Crónica 09.09.09
Un pensamiento domina, se apodera de mi. Hoy, sí hoy, cruzamos la frontera. Volvemos pero no somos los mismos, ahora tenemos una segunda casa, un segundo país que no podemos arrancar de nuestro corazón porque se ha apoderado de nosotros. Ni el deporte nos perturba.
Mientras esperábamos para coger el bus, todos intercambiábamos messengers y móviles, para que la amistad que ha nacido no se pierda. Conseguimos la preciada guitarra. Música en directo, cantante y guitarrista, las notas musicales inundan el bus y amenizan el viaje.
Comienzo a ver la valla, esa que separa dos países de los que me considero suya. Tanto aprendido por aprender, pero no sólo nosotros sino todos. Algo que no se me quita de la cabeza son esos niños que ven su futuro en el hueco de un motor, en algo tan negro, oscuro y claustrofóbico.
Cruzamos la frontera con el pasaporte en la mano. Observo como el policía le pega dos guantazos a un niño mientras tanto mujeres cruzan con el doble de su peso a sus espaldas.
Ya piso suelo español, perdemos dos horas hace días ganadas. Vemos Ceuta, el estrecho, Gibraltar y la mezcla de culturas que conviven en la ciudad.
Llegamos al que será nuestro penúltimo campamento, nos bañamos en la piscina y duchamos. Gastamos los últimos restos de champú, gel y desodorante.
El camino al lugar dónde cenamos montamos una discoteca móvil en el bus. Risas, música y bailes no cesan.
Echaré de menos mi nueva familia pero espero que continúe unida y así lo hará.
Irene Arjona
MRS 2009