Crónica 08.09.09

 

El día de hoy ha sido muy diferente a los demás. Era el cumpleaños de un amigo al que todos valoramos  mucho, así que empezamos el día con ilusión y hasta madrugar ya no se hace tan difícil. Pero el día nos deparaba muchas sorpresas. Cuando ni siquiera nosotros lo esperábamos. Una visita en Tánger a un hospital de niños con problemas psíquicos muy graves. Estaban en un estado que te hacía sufrir un impacto momentáneo y empezar a valorar más todo lo que tenemos y vivimos. Pero por si ese impacto con la realidad no era suficiente, al subirnos al autobús algunos sin comer y quejándonos por ñoñerías (yo incluida), vemos como grupos de chicos están esperando a que salga el autobús para ver si se pueden meter debajo, esperando que ese autobús vaya a cruzar la frontera, y eso les permita llegar a un supuesto mundo soñado. Eso te hace ver lo que hay en realidad. Ver cómo chavales más pequeños que yo arriesgan su vida para llegar a lo indefinido, a algo inseguro y desconocido.

Más tarde hemos ido a visitar otro proyecto, colegio de día y residencia  en un barrio marginal de Tánger. El edificio era un oasis de paz y seguridad en medio de un barrio decaído y triste dónde tenemos que salir al autobús e ir corriendo a la puerta. Los chavales de la residencia nos han dado la bienvenida con bailes y representaciones, después les hemos repartido juguetes y charlado con ellos. Ha sido una experiencia increíble.

Pero más impactante ha sido salir de la residencia. Nunca me había escoltado la policía hasta hoy. Y no es porque fuésemos importantes, sino para evitar que chavales de nuestra edad y mucho más pequeños. Niños que dejan en un segundo a su familia y a sus amigos para cambiarlos por los bajos de nuestros autobuses en la búsqueda de un país que creen mejor de lo que tienen, cuando ni siquiera lo saben. Sólo piensan que será mejor que lo que tienen hoy.

Por eso esto me enseña a valorar más todo lo que me rodea.

 

Silvia Tormenta

MRS 2009