MADRID RUMBO AL SUR. DIARIO DE EXPEDICIÓN.
05 SEPTIEMBRE. DIA
21: De camellos y aviones
Lo que hay que buscar eS un buen
camello: dientes sanos, patas fuertes, piel sin eccemas. Shouaib
ha recorrido los
La motorización de los nómadas, el GPS y el Ramadán le restaban ambiente al asunto, pero los expedicionarios de Madrid Rumbo al Sur animaron el cotarro posando con los dromedarios. Cuestan entre 9.000 y 15.000 dirham, unos mil euros. Los collares, mucho menos; los chavales, expertos a estas alturas en el regateo, se los llevaron por 100 dirham.
El dinero no es nada. Malamine Gaye lo ilustró en su conferencia sobre los caravaneros de las antiguas rutas comerciales de África: entonces, en el siglo X, la sal llegaba a costar el doble que el oro.
En este viaje sabemos algo de eso. La fluctuación. El desierto es peor que Wall Street. El papel higiénico se llama “oro blanco”. Mi reino por un arbusto. Mi cantimplora, mi castillo. Al final, como en todas partes, depende de cuántos amigos tengas y cuántos favores estén dispuestos a hacerte.
Volviendo a los transportes: en este viaje hemos montado en: camello, autobús, 4x4, cutroneta, camión, pick up, techo de camión… Apunto estuvimos de probar hoy las barcas de pescadores de la reserva natural de Naila. Pero no pudo ser. Caronte estaba celebrando el Ramadán. Da igual, nos bañamos en su delta, tras hacer la croqueta, entre amigos, en sus dunas.
Hoy dejamos África. Volvemos en ferry, como cuando llegamos. Los ferrys son barcos que son como aviones. Lugares anodinos, internacionales, sin personalidad. Antes, cruzamos el Aaiún, un lugar nada anodino. Somos los primeros 150 españoles que lo hacen en mucho tiempo.
Parece que esto se acaba. Ronda en la cabeza una frase de Antoine Saint Exupery, el autor de El Principito, cuyo museo hemos visitado hoy, antes de dejar África, en Tafaya. Saint Exupery, además de autor, fue piloto. De los primeros en cruzar en avión esa distancia tan corta en kilómetros y tan larga en todo lo demás que separa Europa del continente negro. Los viajes siempre son de ida y vuelta. Nosotros no hemos cogido ningún avión pero, ya de vuelta a casa, las palabras de Saint Exupery retumban en nuestro espíritu: “Lo que cuenta es dar un paso, un paso más. Ese es el paso con el que siempre volvemos a empezar”.
Patricia Reyes
Cronista Oficial MRS 2010