Crónica 05 de
Septiembre:
Amanecemos en una pesadilla absoluta. Más de mil ejércitos de mosquitos zumbones han puesto las cartas sobre la mesa; ¡se disponen a atacarnos sin piedad! ZzZummm… ¡Por aquí! ¡Por allá! Después de dejarnos completamente cao, despertamos tirando la toalla. Con la cara peor que la del mismísimo Cuasimodo, es decir, llena de picaduras, los enfermos no han tenido más remedio que quedarse en el campamento. Mientras, los demás, surfeábamos con estilo las enormes dunas del desierto; el lago Naíla nos espera. El velo gris que cubría el cielo se desvanecía paulatinamente a nuestra llegada. El sol, la arena suave como la seda y por fin, agua fresquita. Saber que hoy es nuestro último día en el continente africano nos hace pensar que hemos sido afortunados de compartir este tiempo juntos. ¡Quién sabe cuando volveremos a pisar estas tierras!
Tomamos rumbo hasta nuestro último destino: El Aaiún. Ciudad bella y misteriosa que guarda secretos que los marroquíes no quieren que sepamos. Por la ventana podemos apreciar su grandeza, como cualquier ciudad que ejerció de capital. Nosotros pasamos de largo rumbo al puerto. Al bajar del autobús comenzamos a ser conscientes. Son nuestros últimos momentos en África. Respiramos, observamos y sentimos este lugar mágico que nos ha unido tanto.
Elena Hernández y
Marta Trejo
Expedicionarias MRS
2010