Crónica 04 de Agosto:
Desconcertante, sí. Bastante desconcertante. Al menos eso me sugirió la tarde noche de este 4 de septiembre. Previamente habíamos partido de Sidi Ifni relativamente temprano. Por mi parte, después de haberme recuperado, tuve un bonito reencuentro con el autocar: llegué tarde y Pepe, mi monitor, me obligó a ir delante, apartado de mis amigos, aunque su decisión no me condenó al aburrimiento en absoluto.
Las playas de la ciudad costera se evaporaban tras la ventana, dando paso de nuevo a los parajes típicos de Marruecos: áridos, desérticos, tan pronto bellos como desoladores. A mediodía visitamos el mercado más grande del mundo de camellos en la ciudad de Guelmin y este se veía muy afectado por la contundencia del mes de Ramadán. Había muy pocos camellos a la venta.
Tres horas después comimos las ya míticas raciones militares a mitad de la nada y nos dispusimos a reanudar nuestro viaje al lago que teníamos previsto cruzar al anochecer.
Varios imprevistos encadenados nos retrasaron tres cuartos de hora en nuestra llegada al lago y al llegar nos encontramos con que los barqueros se habían ido a cenar para romper el ayuno del Ramadán y era demasiado tarde para cruzar sus aguas. Y heme aquí tumbado en la esterilla junto al lago, esperando impaciente la cena y escuchando el sonido de los djembes de fondo.
Alejandro Delgado
Expedicionario MRS 2010