Crónica 03 de Septiembre:

 

Podría decirse que la rutina en Marruecos ya es factible, esta mañana los cánticos de Ramadán me despertaron en el Hotel Suerte Loca. He  mirado el reloj entre sueños, las cinco de la mañana; aunque haya utilizado la palabra rutina. Debo reconocer que hace cuatro días se me rompieron los esquemas y me volví a emocionar hasta llorar.

 

Llevábamos unas horas de viaje volviendo del lago Isli y a través de la ventana miré fijamente a un grupo de niños que ni reían ni jugaban, te clavaban la mirada. Algo se revolvió en mí, en cuanto bajé de la furgoneta jugué con ellos durante horas, les enseñé el juego del escondite inglés, les curé con Betadine las heridas y al irme salieron corriendo detrás de mi furgoneta gritando mi nombre. Es la cosa más bonita que alguien desconocido a hecho por mí.

 

Sidi Ifni anuncia la vuelta a casa, huele a hogar. Al escribir esto se me pasan muchas cosas por la cabeza y más ahora que estoy sentada al lado de Felipe con la guitarra de fondo en el taller de radio. Somos una familia de ciento cuarenta personas que han conseguido convivir dieciocho días sin pelear y aunque ahora no nos demos cuenta al llegar a casa podré realmente comprender el dicho que dice “No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”.

 

Ana Sancha

Expedicionaria MRS 2010