Crónica 03 de Septiembre:

 

No pensé en escribir ningún día, porque no me da tiempo ni a escribir en mi cuaderno, pero como sé a quién le hace ilusión… Hoy hemos amanecido en la terraza del hotel Suerte Loca, en el que hoy acabamos ayer nuestro día. Tras una bonita y relajada noche, donde en nuestros sacos y esterillas a la luz de la una pequeña luna y el sonido ambiental de las olas del mar, hemos podido descansar bastante bien. Nos han despertado con la frase que tanta angustia y prisa nos da cada mañana: “¡Chicos, fuera de los sacos, la ropa y calzado de deporte ya!

 

Bajamos a la calle, realizamos el ejercicio de todos los días, esta vez en la playa de Sidi Ifni. En mi caso ha sido un desastre, porque después de dos días con unas ampollas de caballo he decidido que hoy podría correr normalmente o por lo menos intentarlo, y como resultado conservar la piel de los pies. Pero al llevar corriendo 800 metros, he notado como me volvía el dolor de pies y he tenido que volver a retirarme, qué le voy a hacer. Hemos podido ducharnos al ladito de la playa, aunque sin jabón, ha sido un gran regalo. Lo peor de todo es el pelo. Seguramente os preguntaréis por qué no digo nada de “un bañito” en esta super playa que tenemos, pero es que aún con todas las ganas que teníamos no hemos podido probar la maravillosa playa ya que, lejos de tener bandera roja, aquí en África existe un grado más peligroso: bandera negra. Los bomberos y monitores lo han prohibido, para ellos la seguridad es lo primero, dicen que la resaca es enorme y que seria una locura meter a 100 personas en el mar, al final lo hemos comprendido.

 

Al acabar las duchas y congelarnos de frío en la calle hemos subido a la terraza a recoger nuestro saco de dormir y vestirnos para bajar al restaurante donde ayer nos recibieron con una apetitosa cena y donde hoy nos han puesto pan con mantequilla y mermelada de melocotón y un vasito de té típico de aquí.

 

Lo gracioso es ver como todas hablamos de lo que queremos comer cuando estemos en España, parecemos muertas de hambre y eso que comida no nos ha faltado nunca, es más nos ha sobrado. Todo el mundo pensaba que íbamos a adelgazar y volveremos más gorditas aún. El bombero cocinero, Pablo Font nos hace unas comidas que son una pasada.

 

A continuación del desayuno hemos tenido una conferencia sobre Sidi Ifni y un paseo por la ciudad, donde nos han ido contando más historias curiosas sobre ésta. Hemos comprado un bote enorme de nocilla entre as chicas del grupo cinco, qué risas, todo el día pensando en comer. Después nos han dejado estar en la arena de la playa, donde nos hemos hecho muchísimas fotos que ya veréis. En la orilla del mar, saltando, riéndonos y disfrutando de la suerte de estar aquí. Es genial estar en la playa y que todos los niños se acerquen a hablar con nosotras.

 

Nos han dado de comer en el mismo restaurante de antes. Todo sabe riquísimo con las especias características de la comida marroquí. Por si fuera poca comida, hemos cogido el pan y hemos puesto capas y capas de nocilla. Me lo he pasado genial con mis compañeras. Estoy perfectamente porque estoy con todas ellas y somos como una piña, pero en realidad echo muchísimo de menos a mi familia y amigos.  Ya no queda mucho viaje y nos da muchísima pena que acabe ya que esto sabes que no lo vas a poder repetir como cualquier otro viaje o campamento.

 

Por la tarde hemos tenido jornada de actividades y talleres. Primero nos ha tocado astronomía, después arqueología donde hemos tallado sílex con el que me he cortado un mechón de pelo, taller de cuaderno de viaje y el último ha sido taller de cooperación. A última hora he estado con Vir en la playa y ahora estamos esperando para cenar.

 

Un saludo a todos, os quiero muchísimo. Muchos besos desde Sidi Ifni, Marruecos.

 

Virginia Baeza Cabrero

Expedicionaria MRS 2010