Crónica 01 de Septiembre:

 

¿Qué mejor manera de empezar septiembre que amanecer en el desierto? Una vez desayunados todos, salimos a hacernos fotos en las dunas. Para los que ha sido la primera vez en el desierto intentamos absorber todos los paisajes. Miramos y miramos  hacia ambos lados, pero no nos cansamos de observar los montones de arena que aunque a simple vista parezcan iguales, cada uno tiene algo especial que te hace querer salir corriendo hasta la cima y bajar rodando. Después de saltar, reír, correr y jugar con la arena, otra sorpresa nos espera. Un increíble paseo por el desierto, montados en dromedario, es nuestra nueva aventura. Vuelven las risas, las carreras y las fotos. Momentos como este probablemente se repitan, pero la sensación de la primera vez nunca la volveré a sentir.

 

Con un momento mágico en la memoria, nos metemos en los todoterrenos. Viajar por el desierto es otra experiencia nueva, con Mohammed al volante, pasamos tres horas de viaje dando botes en este vehículo. Me sorprende mucho la capacidad que tienen para orientarse en un terreno sin señalizaciones, pero supongo que será cuestión de experiencia. Después de esto, unas cuantas horas de viaje rodeados de paisajes preciosos nos esperan una vez entro de los autobuses. Al bajar, nos disponemos a realizar una marcha nocturna de poco más de una hora. Ahora esperando la clase de astronomía  donde poder observar las estrellas y la hermosura de la luna, hablamos e imaginamos lo que haremos mañana. Sólo sabemos una cosa: pase lo que pase será algo que no olvidaremos.

 

Ariadna Méndez

Expedicionaria MRS 2010