CARTA ORGANIZACIÓN
Mozambique ha sido el destino de la segunda edición de Madrid Rumbo al Sur.
La expedición puso rumbo a este fascinante país situado en el extremo Sur del Continente Africano. Casi diez mil kilómetros lo separan de España.
Mozambique fue descubierto por el navegante portugués Vasco de Gama en 1498,
tras doblar el cabo de las Tormentas que separa el Atlántico del Índico. Isla Mozambique fue el primer asentamiento europeo en estas latitudes, convirtiéndose en base y escala en la ruta de las especias desde el Pacifico a la Península Ibérica. Gobernada por pueblos Bantús, señores, reyes, dueños del interior, de la caza, de la selva, conocedores de los secretos de los ríos y de los espíritus de la montaña: Lugares donde estuvieron Santos como San Francisco Javier, exploradores como Livingstone, poetas como Camoes, nombres de ciudades que recuerdan a reyes desterrados como la Princesa de Beira, tierra azotada por los tifones del Índico; es un lugar único, mágico, un lugar que nos recibió con los brazos abiertos.
Este país es uno de los veinte, que la Comunidad de Madrid declara prioritarios de su Cooperación y ayuda al Desarrollo en todo el mundo.
Ya a la vuelta del viaje al recopilar las fotos, textos y notas que se muestran en este libro, para intentar resumir los casi treinta días, veinticinco mil kilómetros recorridos y diecisiete proyectos de cooperación, nos hacen recordar la huella imborrable que dejó en todos nosotros.
Pudimos sentir, vivir el verdadero espíritu de África. Contagiados por el bullicio del tren que cargaba y descargaba; Ganado, madera, arroz, frutas y todo tipo de gentes en sus interminables paradas. Recorrimos las calles de la antigua Lorenzo Márquez, con su arquitectura colonial mezclada por los grandes edificios de los 60 deteriorados por la guerra. Fuimos acogidos por los Misioneros Salesianos en su centro de San Josef.
Viajamos hasta las montañas de Namaacha para ser testigos de la increíble labor de las Hijas de Maria Auxiliadora, que tiene como responsable a la misionera madrileña Carmen Bravo. Descendimos hasta la Casa Do Gaiato, granja escuela para niños de la calle “Meninos da rua” Recordamos la visita al centro de Médicos del Mundo en el barrio de Matola en las afueras de la capital. El cansancio de las largas caminatas en los caminos de tierra roja y palmerales inmensos de la región de Gaza. Las aguas azules del Indico en la playa de Morrongulo. La contemplación de la Cruz del Sur en los cielos limpios de estas latitudes. La Misión de las Salesianas de don Bosco en Inhanrrime, donde sor Lucilia y sus compañeras protegen, cuidan y forman a miles de mujeres y niños de toda la región.
El sol poniéndose por el continente con su luz de invierno a la atravesar en barcos en la Bahía de Inhambane. El paso desde tierra firme hasta la Isla de Benguera en el Parque Nacional de Bazaruto, que acababa de sufrir el paso de un devastador ciclón, transportados por los Dhows, antiguos barcos de vela latina impulsados solo por la fuerza del viento. El trabajo de las monjas navarras de Vinankulos, los amaneceres en el Parque Natural de Gorongosa, uno de los más antiguos de África, donde el Gobierno Mozambicano y una Fundación luchan por recuperar la fauna que fue diezmada durante la guerra. La ascensión a las cuevas de Chinhamapere de Manica en la frontera con Zimbawe, guiados por la reina de la montaña, la única que puede conducir a los extranjeros para no molestar a los espíritus y antepasados que gobiernan en ellas.
Los campos de cultivo ecológico del proyecto de sor Justina, la fatiga inmensa de los buscadores de oro en los ríos. El trabajo de empresas españolas como Pescamar, segunda más importante de Mozambique, donde Francisco Vilas nos acogió a todos, la alegría de las gentes del barrio marginal de Munhaba, uno de los más conflictivos y pobres de la ciudad de Beira, donde el Padre jerezano Antonio Aguilar realiza una labor increíble.
El haber tenido la suerte de poder ver, poder pasear por las calles de la antigua capital, Isla de Mozambique hoy declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco.
Poder compartir unos días con las monjas Franciscanas de la Purísima Concepción que asisten a cientos de niños de la calle. Haber revivido la primera misa que celebró San Francisco Javier en la Isla de Goa, celebrada sobre el caparazón de una enorme tortuga.
La visita a la zona de Hokwe en la ciudad para desplazados de las inundaciones del rió Limpopo. El haber podido conocer el centro de investigación de lucha contra la Malaria en Manhiça, reconocido como uno de los mejores del mundo en esta especialidad.
La maravillosa labor de Sor Susana en el barrio de Munemo donde viven miles de familias de desplazados.
El encuentro con Graça Machel en la Embajada Española en Maputo, viuda del primer Presidente de Mozambique Samora Machel y actual mujer de Nelson Mandela y fundadora de la mayor organización mozambicana para la protección de la infancia.
No podemos plasmar todo lo vivido, toda la gente que nos ha ayudado, todas las sensaciones que tuvimos, pero queremos que libro sirva para tener una idea de lo que ha sido esta segunda edición de Madrid Rumbo al Sur.
Quiero agradecer a la Comunidad de Madrid y especialmente a su Presidenta Esperanza Aguirre por haber tenido la idea de crear y hacer posible Madrid Rumbo al Sur, por creer en la juventud y apostar decididamente por ella. Agradecer también a todo su equipo el trabajo y esfuerzo realizado.
Dar las gracias a nuestros patrocinadores, Fundación Arpegio, Canal de Isabel II, Mintra, Toyota Kuruma, Caja Madrid y al resto de Colaboradores sin ellos no sería posible Madrid Rumbo al Sur. A todos los jóvenes que han participado este año y a sus familias. A todo el equipo de Rumbo al Sur. A los Estados de Mozambique, Sudáfrica y Swazilandia. A los Embajadores de estos países en España. También a los Embajadores de España en Mozambique y Sudáfrica. Muchísimas Gracias. No puedo terminar sin agradecer a todas las Ongs, a las Misiones y Religiosos que nos han mostrado la realidad de los Pueblos del Sur a través de su labor abnegada y constante que realizan en coordinación y con el apoyo de la Comunidad de Madrid. Ellos son el espíritu y el ejemplo de Madrid Rumbo al Sur.
Telmo Aldaz de la Cuadra-Salcedo.
Director de Madrid Rumbo al Sur.